Proyectos
Diseñé e imprimí una lámpara 3D desde cero (en secreto, para mi novia)
En casa todas las luces son blancas y demasiado potentes, y a mi novia y a mí nos gustan las lámparas cálidas y pequeñitas. El problema es que las que me gustan son tan chulas como caras. Así que me propuse diseñar e imprimir una desde cero, en secreto, a ver si conseguía que le gustara. Esto es todo el proceso, con sus fallos incluidos.
La restricción que lo condicionó todo: una luz que solo emite hacia arriba
Antes incluso de empezar a bocetar cometí el primer error: fui a AliExpress y compré esta luz que se conecta por USB-C y trae un interruptor. El problema es que no es una bombilla que emite en todas direcciones, sino una luz redonda y plana que solo ilumina hacia arriba. Y eso condiciona todo el diseño: la lámpara tiene que estar pensada para que la luz salga por arriba y se reparta. Toda la forma giró en torno a esa limitación.
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El dilema de la base: ¿una pieza o dos?
El primer modelo que hice tenía un fallo gordo. Si imprimes la lámpara entera de una pieza, de abajo hacia arriba, llega un punto en el que hay que parar la impresión para meter el LED y pasar el cable por dentro del cuello hasta sacarlo por un agujero. Complejísimo, y encima nunca podrías cambiar el LED si se funde. La alternativa era hacerla en dos piezas: la base por un lado y la parte de arriba por otro. Al principio dije que esa solución no me gustaba… y acabé haciéndola en dos piezas igualmente, porque era muchísimo más simple.
La tapa que se enrosca
Empecé por lo más difícil: cómo fijar la luz a la lámpara. Se me ocurrió una especie de tapa que se enrosca por abajo, con una rosca a 0,2 mm de tolerancia. Imprimí un primer prototipo para ver si funcionaba. Encajaba bastante prieto —de hecho costaba girarlo—, pero me gustó porque entendí que con el tiempo se iría desgastando. También tuve que abrir un agujero más grande de lo previsto para que pasaran no solo el cable, sino el interruptor (1,5 × 1,5) y el conector USB.
El grosor de pared: de 2 mm a 0,8 a 1,6
Aquí me equivoqué varias veces seguidas. Empecé poniendo 2 mm de pared, pensando que aguantaría mejor, pero era demasiado: dejaba pasar poca luz. Lo bajé a 0,8 mm, que transparenta mucho mejor y aun así es resistente, pero en las partes voladas y al final de la pieza se quedaba un poco justo. Al final me quedé en 1,6 mm como punto medio: más resistente, mejor acabado arriba y todavía deja pasar luz, a costa de gastar más filamento (esa base ya eran 100 g).
La costura en aleatorio
Cuando imprimí la primera bolita de prueba se veía muchísimo la costura, esa línea vertical donde el cabezal salta de capa. En Bambu Studio hay un apartado específico para esto, así que la puse en aleatorio: en vez de una línea recta de arriba abajo, reparte el salto en puntitos sueltos. Es una solución a medias —los puntitos se notan—, pero mucho mejor que dejar la línea entera marcada por toda la lámpara.
Tiempos de impresión imposibles y diseños abandonados
El gran enemigo fue el tiempo. Una versión se iba a 14 h 20 min; otra, que me hacía ilusión, a 23 horas, casi un día entero, y con tantos soportes que salían hasta de la propia lámpara: directamente impublicable. Probé bocetos planos por arriba para dejar las llaves encima, una especie de reloj de arena, un taburete… y los fui descartando uno tras otro, entre piezas que se separaban al imprimir sobre el aire, una capa que se movió y hasta el cabezal rozando contra la impresora. Aprendí por las malas que en negro no transparenta nada, así que mejor probar en azul o colores claros.
La idea que lo salvó: ponerle una restricción (y una función)
Justo escuchando un podcast oí que para ser creativo hay que ponerse restricciones. Yo, medio sin querer, ya me había puesto una a mitad del proyecto: no quería hacer una lámpara que fuera solo una lámpara, sino que tuviera además una utilidad. Me levanté de la silla, me giré y vi que mi novia, si tiene algo, es un montón de bolis y rotuladores. Le hice un agujero para usarla también como porta-lápices. Esa idea resolvió dos cosas a la vez: le daba una función real y, de paso, me ahorraba la mayoría de los soportes.
La reacción y el resultado
La impresión definitiva tardó 10 horas y tuve un solo intento. Salió con sus fallos: una capa que se movió, los puntitos de la costura, la parte de arriba algo regular y un agujero que no se cerró del todo. Pero cuando se la enseñé a mi novia y encendí el foco, dijo que parecía una lámpara de lava y que le encantaba. Y a mí, sinceramente, me sorprendió: en cámara se ve muy bien y en persona llama bastante la atención. Para ser la primera lámpara que diseño e imprimo, quedó original aunque imperfecta. Con unos cuantos conocimientos más habría quedado muy bien… y seguramente un poco más pequeña.
Preguntas frecuentes
- ¿Qué grosor de pared hay que poner para que pase la luz?
- En mi caso 2 mm fue demasiado: dejaba pasar poca luz. Bajé a 0,8 mm, que transparenta bien pero quedaba algo frágil en las partes voladas, y acabé en 1,6 mm como punto medio entre resistencia y que deje pasar luz. Depende del filamento: con PLA mate hay que ir más fino que con uno semitransparente.
- ¿Se puede imprimir una lámpara y que sea transparente?
- No del todo transparente, pero sí translúcida. El PLA mate transparenta poco; si quieres que pase más luz, baja el grosor de pared o usa un filamento semitransparente. Yo probé con PLA mate naranja y, con la luz floja por dentro, quedó con un efecto bonito tipo lámpara de lava.
- ¿Cómo escondo la costura (seam) en una lámpara?
- En el slicer (Bambu Studio en mi caso) hay un apartado específico para la costura. Yo la puse en aleatorio: en vez de una línea recta de arriba abajo, reparte el salto de capa en puntitos sueltos. No desaparece del todo, pero disimula muchísimo mejor que dejar la línea entera marcada.
- ¿Por qué tarda tanto en imprimirse una lámpara?
- Porque son piezas grandes y huecas, con muchos voladizos que obligan a meter soportes. Algunos de mis diseños se iban a 14, 13 e incluso 23 horas. Bajar el tamaño, simplificar la forma para evitar soportes y reducir el grosor de pared recortan mucho ese tiempo.
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