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Mi primera impresora 3D: los errores de novato que cometí (para que tú no los cometas)
Me compré mi primera impresora 3D, una Bambu Lab A1 Combo, después de semanas viendo vídeos y soñando con ella. Y desde el unboxing hasta mis primeras piezas la lié de todas las formas posibles. Soy ingeniero, me había visto cientos de tutoriales… y aun así caí en casi todas las trampas de principiante. Aquí van mis errores, contados sin vergüenza, para que tú te los ahorres.
1. Cortar la bolsa mal en vez de levantar la impresora
Primer fallo a los dos minutos. La caja indica claramente que hay que levantar la bolsa para sacar la impresora, y yo, a lo loco, corté la bolsa por donde no era. Resultado: bolsa rota y costó bastante más sacarla. Salió bien de milagro. Moraleja: esas indicaciones impresas en el embalaje están por algo, léelas antes de ir con el cúter.
2. El gran error: el plástico protector bajo la cama caliente
Este es el bueno. Durante el montaje había un plástico protector debajo de la cama caliente que NO quité. Cuando tocó poner los cuatro tornillos de la base, dos entraban y dos no había forma: no daban rosca, no entraban. Pensé que la había roto, que era culpa mía o de la máquina, abrí hasta un ticket de soporte… y la calibré y la usé así, con el plástico puesto. Al día siguiente caí: el plástico seguía ahí. Con él puesto era imposible atornillar. Tuve que desmontar y volver a montar esa parte. Si los tornillos no entran, no fuerces: revisa que no haya nada de embalaje en medio.
3. Imprimir con el perfil de filamento equivocado
Estaba imprimiendo con Bambu PLA Matte, pero en Bambu Studio dejé el perfil genérico de PLA y no lo cambié. La pieza salió con algún hilillo de más, probablemente por eso (o por ajustar un poco el flujo). Parece una tontería, pero el perfil define temperaturas y velocidades pensadas para ese filamento concreto. Antes de darle a imprimir, comprueba que el material seleccionado es exactamente el que tienes cargado.
4. Las prisas: de ahí salieron casi todos los fallos
Si miro atrás, casi todo lo de arriba tiene el mismo origen: monté con prisas y demasiado acelerado. Había quedado a una hora, quería tener mi primera impresión sí o sí esa noche, y por correr me salté pasos, me dejé un plástico puesto y no revisé el perfil. La impresión 3D, sobre todo al principio, premia ir tranquilo. Tómate el montaje con calma, que solo se hace una vez.
5. Un cable tocando la cama caliente
Nada más calibrar vi que un cable estaba rozando la cama caliente. Mal asunto: el plástico que lo recubre podría fundirse y romperse. De momento lo até de forma cutre con una de esas bridas que vienen con la máquina para que no tocara, pero no me quedé tranquilo. Al día siguiente imprimí una pieza propia para elevar y sujetar el cable bien, y luego usé una piecita del propio kit de herramientas para mantener los dos cables unidos y separados de la cama. Ironías de esto: el primer problema de la impresora lo solucionas con la propia impresora.
6. Diseñar mi primera pieza útil en Fusion 360
Hasta aquí todo lo que imprimía eran diseños de otra gente que me descargaba. Mi objetivo era imprimir algo diseñado por mí desde cero que sirviera de verdad: en mi baño solo había un toallero, así que me puse a hacer un gancho doble para colgar más toallas. Fui al baño, hice fotos, tomé medidas con el pie de rey y lo modelé en Fusion 360. Y ahí aprendí la lección grande: diseñar y diseñar PARA imprimir no es lo mismo. La primera versión la giré, le faltaban soportes, se despegaba una bolita… La única forma de aprender es cometiendo errores. Al final la pieza acabó colgando toallas de verdad en mi baño, y ver algo que existía solo en mi ordenador convertido en algo real mola muchísimo.
Mi opinión sincera: para empezar, fue un acierto
Y esto lo digo desde la inexperiencia más absoluta, era literalmente mi día uno imprimiendo. Me vi reviews de marcas baratas y caras, y llegué a una conclusión: yo quería imprimir cosas, no arreglar una impresora para poder imprimir cosas. La marca que todo el mundo señalaba como más fácil y user friendly era Bambu Lab, casi plug and play. La monté, le di cuatro clics y se puso a funcionar. Todo (la A1 Combo con AMS y cuatro bobinas de filamento) me salió por unos 500 €. Incluso la A1 mini, que es más pequeña y barata, me habría venido igual de bien por espacio. Para un principiante que solo quiere imprimir y no marearse, cualquiera de las dos me parece una compra estupenda.
Preguntas frecuentes
- ¿Es fácil montar una Bambu Lab A1?
- Sí, es prácticamente plug and play: montas cuatro cosas, le das unos clics a la pantalla y se pone a imprimir sola. No necesitas saber de impresión 3D para empezar. Mis problemas no vinieron de la máquina, vinieron de ir con prisas y saltarme pasos de las instrucciones.
- ¿Qué errores comete todo principiante en impresión 3D?
- Los clásicos: no leer el paso a paso del montaje (a mí se me quedó un plástico protector bajo la cama y no podía poner los tornillos), imprimir con el perfil de filamento equivocado, ir con prisas y montar acelerado, y diseñar piezas sin pensar en cómo se van a imprimir. Casi todos mis fallos vinieron de la impaciencia.
- ¿Merece la pena una Bambu Lab A1 o A1 mini para empezar?
- Si solo quieres imprimir cosas y no pelearte con la máquina, sí. A mí todo (A1 Combo con AMS y cuatro bobinas de filamento) me salió por unos 500 €, y la mini es aún más barata y ocupa menos. Para un principiante que no quiere marearse, me parece la elección perfecta.
- ¿Hace falta saber diseñar para imprimir en 3D?
- No para empezar: te descargas diseños hechos por otros en sitios como MakerWorld y los mandas a imprimir. Pero si quieres resolver tus propios problemas, aprender a diseñar abre la puerta. Eso sí, descubrí que diseñar y diseñar PARA imprimir no es lo mismo: hay que pensar en orientación, soportes y tolerancias.
¿Vas a por tu primera máquina? Mira la guía de mejor impresora 3D para empezar, por qué no se te pega la pieza a la cama, o compara modelos en el comparador de impresoras. Todos mis diseños están gratis en mi perfil de MakerWorld.